viernes, 1 de noviembre de 2013

Mi experiencia en Costa Brava.



El mejor día de mi vida fue cuando fui con mis compañeros de sexto de primaria de viaje fin de curso a un camping de Barcelona a Tossa de Mar.

Cuando llegamos, nos enseñaron el reciento, las cabañas, los horarios y como iban a funcionar las cosas durante nuestra estancia, también nos dejaron jugar al fútbol, que después de estar 5 horas en el tren no venia nada mal para despejarse.

El primer día fuimos a un acuario enorme con peces muy grandes y coloridos, tiburones, mantas rayas, caballitos de mar, entre otros. Allí asistimos a un espectáculo con focas en una increíble piscina al descubierto. Las focas eran bastante graciosas porque hacían todo tipo de trucos, ¡incluso juraría que una nos saludó con la aleta!. Después volvimos al campamento donde estuvimos el resto del día practicando las actividades que se nos planteaban.

El segundo día fuimos a la playa, nos queríamos bañar, pero el agua estaba congelada y al final, resignados, jugamos al volleyball y a otros juegos de playa. Luego volvimos al camping y con las ganas de la playa nos bañamos otra vez en la piscina que tenía el recinto. Por la tarde, fuimos a hacer escalada donde quede el segundo de toda la clase, también nos llevaron al bosque e hicimos tirolina, tiro con arco y recorrimos una larga y divertida pista de obstáculos.

Ya por la noche, fuimos a la discoteca del camping donde nuestro monitor demostró sus dotes de DJ, ¡fue realmente divertido!. A la mañana siguiente, nos levantamos muy temprano y pusimos rumbo a Port Aventura, el parque de atracciones por excelencia de Cataluña, un lugar de visita obligada. Era enorme, y nos montamos en muchas atracciones increíbles. Recuerdo que nos perdimos y estuvimos una hora solos yo y mi compañero deambulando por el parque. Por suerte nos encontramos con el grupo y volvimos sanos y salvos, aunque castigados.

Durante los últimos días nos dejaron jugar al fútbol, al mini-golf (que nunca había jugado y resultó ser un deporte muy divertido), al pin-pon y hacer senderismo. Fuimos a un acantilado enorme desde el que se podía ver el pueblo. Nos encontramos rodeados por una increíble fauna y la costa catalana.

Fueron unos días inolvidables, en las convivencias de las cabañas con los amigos, las anécdotas divertidas y muchas mas cosas, fueron unos días que jamás olvidaré.

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