Como si de ayer se tratase, recuerdo el último partido en casa del Betis del año pasado. Fue frente al Zaragoza, y yo, como de costumbre, me encontraba en las gradas del estadio. El partido acabó 4-0 a favor del Betis y todo era una fiesta. Los jugadores se divertían en el centro del campo, la afición los vitoreaba uno a uno, y festejaba una victoria que aseguraba virtualmente un puesto en Europa para la temporada siguiente. Sin duda, este fue uno de los momentos más emotivos de mi corta vida como socio del Betis (esta es mi cuarta temporada con carné), me emocionaba el hecho de pensar que el "Glorioso" se iba a pasear por los estadios de toda Europa, que nuestro escudo se situaría entre uno de los más grandes. Pero todo esto ocurría en mi imaginación, y no pasó mucho tiempo hasta que desperté de ese sueño.
El Real Betis venía de hacer una pre-temporada decente, desarrollaba un juego atractivo y eficaz. Uno de estos partidos incluso se pudo ver en la televisión de España, concretamente aquel que nos enfrentaba al Everton de Liverpool, un rival que podía situarse a la altura de aquel Betis, un rival que acababa de cosechar una temporada muy buena equiparable a la que ya hiciera el Betis la temporada anterior. El partido terminó 2-1 a favor del Everton, aun así, en aquel partido se vieron cosas que gustaron mucho al espectador, un buen Betis.
Y avanzando un poco más en el tiempo nos encontramos con la eliminatoria de Play Off de la UEFA Europa League, la cual superamos con éxito tras vencer al Jablonec por un contundente resultado. Aquel 6-0 en el Benito Villamarín se convertía en el partido más plácido para el Betis que había tenido la ocasión de presenciar desde que fuera socio. A todo esto tenemos que sumarle un gran partido en el Bernabeu, en el que mantuvimos contra las cuerdas al Real Madrid durante más de 80 minutos, y esas dos victorias en nuestra casa frente a rivales como el Villarreal, un rescien ascendido que estaba cuajando una gran temporada, y el Valencia, un histórico de nuestra liga al que nunca es fácil ganar. Que bien pintaba la cosa por aquel entonces...
Pero después llegaron las derrotas, esas derrotas que han hecho que el Betis este donde está, una, dos, tres, cuatro... No podría contarlas con los dedos de ambas manos, y entonces llegó el derbi sevillano, aquel derbi que con tanta ansia esperaba. Sería el momento de dar un golpe en la mesa y demostrar de lo que este Betis era capaz de hacer, que en unos meses no podían haber cambiado tanto las cosas. Era el momento de callar todas aquellas burlas que desde aquel 5-1 en el Pizjuán inundaban las calles de Sevilla. Ese pique sevillano, la balanza debía igualarse y ahora nos tocaba disfrutar un poco. Pero pobre de nosotros, tras un partido desastroso que finalizó con el contundente 4-0 a favor del Sevilla, se repetía lo del año pasado. No podía ser posible, no, otra vez no...
El beticismo y el Betis estaban muy tocados. A tres puntos de la permanencia nos enfrentábamos contra un rival directo, el Rayo Vallecano. No conseguimos la victoria y ese empate en el último minuto supuso la destitución de Pepe Mel, uno de los mejores entrenadores del Betis de la última década. El Betis como institución era un auténtico caos, el club se desetabilizaba. Para suplir a Mel llegó Juán Carlos Garrido, pero de nada sirvió. Después de un mes y medio, el entrenador fue destituido tras cosechar una muy mala racha de resultados. Durante su etapa en el banquillo del Betis, solo conseguimos un empate en liga y la eliminación en la Copa del Rey.
Ahora nos entrena Gabriel Calderón, pero cada vez está más claro que esto no tiene solución. Hoy mismo, hemos caído derrotados por el Celta de Vigo, otro rival directo, y la permanencia se sitúa a 8 puntos (a expensas de lo que hagan los demás, que aun no han jugado).
Pero yo, no abandonaré jamás al Real Betis Balompié, porque esta entidad es mucho más que esos jugadores que llevan arrastrando el escudo esta temporada, mucho más que una directiva que no da una con las decisiones que toma, mucho más que sentimiento, mucho más que un escudo, mucho más que una bandera, mucho más que todo eso, y más allá de la frontera siempre habrá alguien que diga, "¡Viva el Betis manquepierda!".







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